Aniversario, Pilates, Vitae

DIEZ AÑOS NO SON NADA

¿Cómo nació Pilates Vitae? ¿Quién conforma Pilates Vitae?

Para aquellos alumnos que comenzaron las clases hace 10 años conmigo, no hay dudas. “Sonia cumple 10 años”, es el comentario que escucho por el estudio (y me hace mucha gracia, obviamente), pero tampoco hay duda de que todos sabemos lo mucho que he crecido en estos años y lo necesario que para ello ha sido la inclusión en el equipo de Sandra y, cómo no, de Pablo (“tanto monta, monta tanto”, dicen algunos), aunque Pablo y yo sabemos muy bien que cada uno, en Pilates Vitae, tiene su valor claramente diferenciado.

Conocí Pilates y el entusiasmo por el entrenamiento saludable y el movimiento en 2002, en Barcelona, donde estudiaba arte dramático. En 2004 regresé a León con la idea de dedicarme a esto. Me formé con Horacio Arias y comencé a impartir Pilates en el primer centro de León que comenzó a impartir esta disciplina; descubrí lo importante que era disponer de las herramientas necesarias para impartir clases de pilates a los diferentes alumn@s que se acercaban al estudio, teniendo en cuenta sus características personales, sus lesiones, sus objetivos, etc.  y tomé dos decisiones que me han acompañado a lo largo de la vida: seguir el principio de individualización del entrenamiento y la necesidad de empaparme de conocimiento para hacer de mi trabajo algo excepcional. Dos decisiones que me hacen sentir feliz de dedicarme a lo que me dedico a pesar de lo difícil que resulta mantenerse a flote cuando antepones el crecimiento personal por encima del económico.

Con 25 años decidí perseguir estas dos ilusiones confiando en poder llevarlas a cabo sola, en un pequeño estudio de Pilates, al que decidí llamar Vitae, ya que Pilates es un Método de acondicionamiento físico que mejora nuestra calidad de vida. Mi madre,  mis tíos Maite y Horacio y yo misma fuimos los encargados de la puesta a punto del negocio: pintamos, lijamos, limpiamos y dispusimos cada detalle, como imagino que han hecho tantos otros pequeñísimos empresarios como yo en sus inicios. Pero al parecer, había muchos alumn@s buscando este mismo concepto y en sólo 15 días necesité contratar a mi primera empleada-compañera, y tres años después tuve que ampliar y cambar la ubicación de Pilates Vitae, a la ubicación actual.

En estos años he vivido multitud de situaciones maravillosas y también desbordantes; recuerdo la primera vez que se me calló el techo encima literalmente a causa de una enorme fuga de agua y mi propia alumna (Mari Paz, que sigue siendo alumna a día de hoy) me dio todas las indicaciones para poder solucionar el problema: cortar el agua, llamar al seguro, poner calderos etc. A día de hoy me he convertido en una auténtica experta en resolver situaciones de este estilo, pero siempre recordaré con ternura aquella inestimable ayuda prestada a una pobre inexperta que pensaba que hasta ahí había llegado su sueño.

En 2013 Pablo comenzó a trabajar en Pilates Vitae y pocos meses después comenzamos a  llevar juntos el timón, y ese timón, llevado con la fuerza de dos infatigables como nosotros no podía llevarnos a mal puerto. A nuestro barco se subió Sandra, nuestra compañera y amiga, otra infatigable más, y lo que hoy es Pilates Vitae comenzó a gestarse en aquel momento.

Junto con Pablo, Maestro de Educación Física y Graduado en CAFD, Pilates Vitae pasó a ser, además, escuela de formación reconocida por la PMA. De nuevo nuestros objetivos fueron claros: poder dedicar parte de nuestro tiempo y energías a la formación de profesores, anhelo inherente a Pablo, maestro de vocación, y aportar nuestro granito de arena a la evolución del Método Pilates por un camino de rigor científico y profesionalización.

Han sido años de estudio, de aprendizaje (sí, es interesante darse cuenta de que en una etapa de enseñanza haya habido más aún de aprendizaje), de duro, durísimo trabajo a la sombra; solo aquellas personas muy cercanas a nosotros han sabido de la incesante labor que hemos desempeñado en estos últimos años. Precisamente hoy mismo, una compañera de Pilates y gran amiga, que ha estado presente en estos años, me decía lo feliz que se sentía de ver cómo esos frutos que habíamos sembrado, florecían. Han sido años de trabajo, sí, pero también de comunicación, de relación con personas que merecen mucho la pena; de grandes profesionales que nos han apoyado cuando Pilates Vitae no era una de las Escuelas conocidas, y que supieron ver en nosotros esa valía; nos une algo mucho más fuerte que una relación profesional.

A día de hoy, orgullosa de conseguir a través de mi esfuerzo y los caminos tomados mantener los objetivos e ilusiones que hace 10 años me marqué, me he dado cuenta de que persigo una meta más: poder compartir mi ilusión y amor por el trabajo con otros profesionales que, como yo, aman lo que hacen; apoyándoles, abriéndoles puertas a nuevos horizontes, tal y como hemos hecho con nuestro colega David, en quien hemos visto un apasionado profesional y gran compañero, sediento de conocimiento, con quien compartimos ya los éxitos de nuestra escuela, o con cada uno de los miembros del equipo, que tienen nombre y apellido: Sandra Prado, Jorge Gutierrez y Camino Vidal, y que estamos seguros de que llegarán a ser grandes profesionales en el entorno Pilates. O como hacemos a través de By Pilates Vitae, con Pilar, la primera en confiar en nuestro proyecto, una gran profesional, con quien compartimos nuestra filosofía y experiencia. Esta meta forma parte de mi día a día y me siento inmensamente feliz en este “momento de oro” como me decía otra compañera y amiga el sábado pasado, en una de esas reuniones interesantes con personas del entorno, que parece se han convertido en un habitual en nuestras vidas.

Me siento afortunada. Nos sentimos afortunados. Porque todos nuestros éxitos son fruto del trabajo, del buen hacer, de la ética y la profesionalidad y son siempre en compañía de amig@s y buena gente. Eso no lo cambiaría nunca por nada. Espero sentirme igual de feliz y orgullosa cuando cumpla 20 años.

Gracias mamá, por darme la oportunidad de poder formarme como profesora de Pilates, e invertir en mi futuro así como de apoyarme en la apertura de Pilates Vitae.

Gracias Pablo, por avivar cada día mis ganas de continuar creciendo y por recordarme que trabajar y reir son una fusión perfecta.

Gracias Sandra, por ser mi otro yo, y así permitirme desconectar de vez en cuando con la tranquilidad de que todo está en orden y por poder gozar de tu amistad dentro del trabajo.

Gracias David, Camino y Jorge, por haber traido vuestra frescuera, buen rollo e ilusión a Pilates Vitae.

Gracias a todos aquellos que alguna vez formasteis parte del equipo y contribuisteis de un modo u otro a nuestro crecimiento personal y profesional, en especial a aquellos con los que aún tengo contacto, que sois unos cuantos, y con los que me siento orgullosa de haber trabajado.

Gracias a todos los alumnos y alumnas que nos apoyais, entendiendo el trabajo y el cariño que hay detrás de lo que hacemos y decidiendo permanecer a nuestro lado. Sin vosotros esto no sería posible. GRACIAS.