Pilates, entrenamiento, cancer, salud, motivación

Isabel nos enseña una lección vital en Vitae

Isabel es una de nuestras alumnas de Pilates. Lleva asistiendo a clases de Pilates desde 2013. Siempre nos ha mimado y cuidado. Nos traía el desayuno cuando venía a entrenar a las 8:00 con aquella sonrisa y aquella paz. Es una de esas personas que se hacen querer. Quizás por eso el día que le dijeron que tenía cáncer, todos nos pusimos muy muy tristes. Eso sucede así, de la noche a la mañana y no quieres que le suceda a nadie, pero sucede cada día.

Tuvo que dejar de venir pero nos advirtió: “pronto me tendréis de vuelta que yo no pienso dejarlo”, y como una super mujer que es (ya nos lo imaginábamos pero nos lo ha demostrado con creces) volvió desde la primera sesión de quimioterapia.

Por todo esto, le hemos pedido que cuente su historia, que la comparta porque a nosotros nos ha cambiado. Yo, si caigo enferma algún día, quiero ser como ella, quiero tener el coraje de saber afrontarlo, luchar y vencer. Y transmitir ese amor que ha transmitido ella cada día.

¿Crees que el hecho de realizar actividad física ha sido un factor que te ha ayudado a mejorar tu calidad de vida?

Si, por supuesto; sin dudarlo. Físicamente por supuesto, porque lo necesitaba al tener que haberlo dejado de practicar tras la intervención, pero psicológicamente aún más.

Y  yendo más alla, ¿crees que el hecho de haber practicado Pilates te ha ayudado a superar con éxito la enfermedad? No sé hasta qué punto, pero estoy convencida de que en mayor o menor medida, sí. Cuando vienes a clase hay días que vienes más o menos… otros que directamente no te levantarías. Pero todos los días que vengo salgo de clase con una sensación….no sé, como cuando hinchas un globo, con una sensación de estar llena de bienestar.

¿Consideras que la figura del entrenador  ha sido importante, más allá de la práctica de ejercicio? Yo sólo he venido aquí, pero la forma que tenéis de tratar, más allá del trabajo profesional, que para mí es intachable, siendo cada uno diferente aportáis mucho; a mí me habéis ayudado mucho.

Tú, que para nosotros eres un ejemplo a seguir, ¿le recomendarías a otras personas que están pasando por lo mismo que mantuvieran una actividad como Pilates, pese a que algunos días, tal y como has dicho, cuesta muchísimo animarse a salir de casa? Sí, porque yo estoy convencida de una cosa, tienes que poner mucha fuerza de voluntad, sí que es cierto, pero desde luego como pares, como digas yo no puedo, creo que no es bueno. Yo desde el primer momento me lo planteé porque pienso que te ayuda mucho. Yo les animaría sin dudarlo, no sólo por mantener el estado físico, sino por el aporte mental que supone hacerlo.

¿Y qué te decían los familiares y amigos con respecto a que mantuvieras tu rutina de Pilates dos días  a la semana?  En general la gente te anima a que mantengas la actividad, aunque siempre hay personas que te dicen que tengas cuidado en gastar energía en ese momento. Pero en mi entorno los menos. Los familiares y amigos me animaban a que viniera.

¿Cómo valorarías tu mejora en la ejecución de la Técnica Pilates en este último año? Yo creo que bastante. Como lo dejé durante aproximadamente tres meses me sentía mucho más floja y me vino muy bien retomarlo. De hecho haces mucho mejor Pilates ahora que hace un año eh? (risas) Ah, eso ya lo tenéis que valorar vosotros. Eso yo no puedo decirlo, pero físicamente sí que lo he notado.  Al principio no me movía con normalidad por miedo y por precaución, porque me dijeron que tuviera mucho, mucho cuidado. Pero yo no sentía que no pudiera moverme, ni la sensación de la cicatriz. Tardé en venir porque me decían que no debía de empezar antes y vosotros también me recomendasteis que esperara a la recomendación del médico.

¿Qué es lo que ha hecho que no pares? Lo tengo muy claro, mis hijos; que no me vieran mal ni ellos, ni mis padres; y creo que lo conseguí.

¿Alguna cosa que nos quieras comentar Isabel? Decirle a las personas que están pasando por esto que procuren hacer la vida lo más normal dentro de lo que se pueda, pero que lo intenten porque es fundamental. E intentar arreglarte porque el deterioro físico, para mí, sabiendo ya lo que había, fue terrible. ¡Pero ya tienes tus pestañas preciosas y te ha crecido el pelo! Sí, cualquier día vengo ya con mi pelo natural porque casi me veo mejor.  Y las pestañas estaba deseando que me crecieran; me puse muy contenta cuando empezaron a salir!

"Isabel, cuando nos dices que te hemos dado cariño,

es sólo el reflejo de todo lo que tú nos das a nosotros".