Pilates, footwork, entrenamiento, readaptación

La transferencia en el aprendizaje

El Footwork como principio en la formación de Pilates

Hoy queremos analizar un ejercicio tan “sencillo” como es el Foot work del Reformer. Cada vez nos enganchan más las múltiples lecturas y posibilidades que encontramos en los pequeños detalles y este ejercicio es uno de esos diamantes en bruto que parecen pieza indispensable de cada clase de Pilates.

Y eso que en Pilates Vitae nos encanta trabajar en el Reformer de todas las maneras menos tumbados, pero siempre hay unos minutos en los que darle al cuerpo esa sensación propioceptiva que encontramos en decúbito supino. La percepción de la alineación del cuerpo, el escuchar y sentir.

A través de este ejercicio podemos observar las alteraciones estructurales y la mecánica del pie, porque aunque está sin carga y de pie se comportará de otro modo, aquí ya nos dará mucha información. La alineación de la extremidad inferior y la tendencia a la compensación conociendo las cadenas musculares dominantes y acortadas y los patrones motores alterados.

Pero no sólo eso, sino que podremos observar el patrón motor de nuestro alumno, el ritmo, la respiración y la coordinación a través de diferentes pruebas.

  • Podemos ser escrupulosos con el ritmo, llevando y trayendo el carro del reformer a un ritmo de 2-2, o de 2-4; o ser puntillosos con el rango exacto de movimiento trabajando la flexión de rodilla de los 90º a los 1300 o de los 1600 los 1800
  • Podemos jugar con las cargas incidiendo en el control de la fase excéntrica de los extensores de la rodilla o en la fase concéntrica de los flexores de rodilla.
  • Podemos enseñar a controlar la estabilidad del centro y la cintura pélvica a través de diferentes ejercicios de coordinación de las extremidades inferiores.
  • Podemos centrarnos en la coordinación y el control combinando el ejercicio con movimiento de las extremidades superiores, chest lift, etc.

Trabajar de manera metódica es muy aconsejable, sobre todo con el alumno principiante con déficits propioceptivos; trabajar tumbado permitirá al alumno eliminar alguno de los factores a los que atender en posiciones más funcionales para poder concentrarse mejor en otros. Además, el alumno aprenderá a alinearse y a sentir su cuerpo, pero es fundamental transferir estas sensaciones y aprendizaje a ese entorno más funcional.

Si por ejemplo, quiero trabajar sobre el equilibrio de un alumno, podríamos comenzar tumbándole en el reformer y observando el patrón motor de sus extremidades inferiores, le pediremos diferentes ejercicios propioceptivos para poder valorarle; realizar ejercicios tumbado en supino y decúbito lateral será una excelente opción para entrenar sus piernas y la estabilidad de su centro.

A partir de ahí podemos transferir estas sensaciones, ejercicios y ritmos colocándole de rodillas y de pie, porque es en esa posición en la que se encuentra con el problema. Nunca nos podemos olvidar de entrenar el control motor en la situación en la que detectemos el déficit.